Como diseñar el pensamiento

Roger Martin, director de Rotman School of Mangement, ofreció un seminario donde expuso una nueva forma de pensamiento.

La sociedad y las empresas están acostumbradas a un pensamiento analítico done toda la acción se dedica únicamente en entender el problema. Sin embargo, es sólo un punto de vista que limita los resultados. El otro modelo de pensamiento, que Martin presenta, es el intuitivo. Entre ambos modelos hay una gran brecha que debe brincarse, por lo que es importante crear un camino lógico que vaya más allá de lo analítico. Así, no sólo se analizará el pasado, sino se diseñará el futuro con el pensamiento.

Por un lado, el pensamiento analítico busca y mide resultados 100% exactos y que muestran confiabilidad, al cual Martin llama ‘reliabilty’. Por otro lado, el pensamiento intuitivo busca alcanzar lo que en verdad queremos hacer y lograr, algo que en el sistema acostumbrado parece ser muy difícil. A este Martin lo llama ‘validity’.

Esto genera una tensión entre resultados consistentes y resultados deseados, o bien una lucha entre pensamiento analítico y el intuitivo dentro de las empresas. Generalmente, los directivos se enfocan únicamente en resultados cuantitativos y demostrables, por lo que se centrarán en el pensamiento analítico. Sin embargo, el pensamiento intuitivo es aprovechar el conocimiento e inventar el futuro, por lo que las empresas deberían incursionar en este modelo.

Roger Martin presenta un esquema que llama Knowledge funnel, o canalizador del conocimiento. Este canalizador se apega a la forma de pensar y entender del ser humano y propone encontrar la fórmula del éxito al final.

En el canalizador del conocimiento comienza en el Misterio, esa amplia gama de lo desconocido. Cuando se desea incursionar en un aspecto misterioso, entonces comienza la fase de Heurística. Heurística por definición es investigar, buscar o descubrir a través de métodos no rigurosos. Y exactamente es esto lo que se debe hacer: probar nuevos caminos para encontrar una solución a un determinado problema. Tras diseñar el camino y obtener los resultados, se podrá saber qué funcionó y qué no. A partir de esta información, el siguiente paso es el Algoritmo. Esto es la evaluación de qué elementos guiaron al éxito, así se puede diseñar una fórmula y replicarla.
Este modelo misterio-heurística-algoritmo guía hacia una construcción del conocimiento. Es la fórmula del éxito que permite invertir en el siguiente misterio para encontrar nuevos casos atractivos y productivos. En otras palabras, permite inventar el futuro de forma sistemática.

Ahora bien, muy probablemente este cambio no sea bien recibido a la primera en las empresas pues las organizaciones pueden estar capturadas por el pensamiento analítico. El sistema educativo enseña a los estudiantes a limitarse al pensamiento analítico, neutralizando la creatividad, y a esto se debe esta costumbre. Sin embargo, esto sólo provoca una desventaja de largo plazo.

Si la empresa es hostil, Martin propone cinco consejos para lograr cambiar su esquema de pensamiento.

1. Considerar la “resistencia al diseño” como un reto del diseño

Hay que tomar el diseño como un reto para que diseñar se considere, por más difícil que parezca, una tarea legítima y que tenga un lugar importante en la empresa.

2. Crear empatía con los “elementos resistentes al diseño”

Es importante crear vínculos con terceros: clientes, directivos y compañeros de trabajo.

3. Hablar con el lenguaje de “reliability”

Usar el lenguaje de “validity”, pero conocer y explicar con el lenguaje de “reliability”. Es importante hablar con un enfoque estratégico.

4. Usar analogías e historias

Las historias tienen poder para hacer entender de lo que se está hablando. Además, se pueden utilizar los éxitos del pasado para ejemplificar.

5. Mostrar sólo un poco de las pruebas

Hay que mostrar pruebas para validar las propuestas. Por ejemplo, se puede usar el tiempo como prueba. Los siguientes seis meses pronto serán seis meses del pasado y soltarán resultados que pueden mostrar lo que se debe hacer o aquello que se debe evitar. Es recomendable compartir el conocimiento pero sólo aquellos datos útiles. Además, no hay que anticipar todas las conclusiones.

Conociendo ambos esquemas, Martin propone utilizar lo mejor de cada sistema de pensamiento a través de la lógica y del conocimiento. Así, las organizaciones se irán adaptando cada vez más a este modelo de competitividad.

El pensamiento analítico es conocer sin escuchar. El intuitivo es utilizar la lógica para aplicar lo que se conoce. La idea es probar, apostar por los riesgos pues, a fin de cuentas, siempre hay conocimiento en el fracaso del proyecto. Difícilmente una empresa festejará el fracaso; sin embargo sí hay que tolerarlo.

Hay que probar por qué se cree en aquello en lo que se cree y no dejarlo como un misterio. De esta forma, asegura Martin, los líderes se convierten en mejores tomadores de decisiones.

Daniel Goleman propuso una inteligencia emocional que incita a que los profesionales desarrollen una inteligencia analítica más que emocional. Martin propone que hay una habilidad más que se puede desarrollar. El pensamiento intuitivo ofrece una visión diferente con variables que sean objetivas y no necesariamente cuantificables. Se propone dejarse llevar más por las variables cualitativas que por las cuantitativas.

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